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Gran parte de la materialización de las intervenciones que se realizan en la primera infancia se ven reflejadas en la infancia y la adolescencia. Según Robinson (2009) la infancia es un período sensible donde las niñas y los niños descubren y desarrollan talentos en el arte, la cultura, el deporte, la ciencia y la tecnología y, de acuerdo a Gardner (1999), es también donde se establecen las bases para el desenvolvimiento de sus trayectorias de vida, que según el Ministerio de Salud son entendidas como las condiciones sociales, económicas, políticas e incluso culturales de su entorno.
De otro lado, en la adolescencia se consolida el proceso iniciado en la primera infancia, donde se toman decisiones cruciales como acceder a la educación posmedia, el mercado de trabajo y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.
De ahí que, en la primera infancia, la infancia, la adolescencia y la juventud se crean las bases para el desarrollo de la persona y, analógicamente, las familias son corresponsables del desarrollo integral y por tanto, son fundamentales en la transformación social y económica de la población.
En correspondencia, la Constitución Política establece que "la familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos", así mismo indica que "los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás" (art. 44). Es así que, el marco de referencia considera, además, el Código de la Infancia y la Adolescencia, la Política Pública Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a las Familias, la doctrina de la protección integral, atendiendo los enfoques de derechos humanos, el diferencial, el de género, el de desarrollo humano, el de curso de vida y el de capacidades
Marco legal de aplicación: Ley 1622 de 2016, Ley 1885 de 2018, Ley 1098 de 2016, Decreto 0059 de 2015, Decreto 0384 de 2022 y Decreto 0398 de 2021. |